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mercredi 7 mai 2008

¿PARA QUÉ SIRVE EL COLISEO CUBIERTO EL CAMPÍN?

El alcalde de Bogotá, Samuel "Sammy" Moreno, acaba de dar un traspiés bastante grande alrededor del tema de los conciertos en Bogotá. Luego de la lluvia de críticas y señalamientos a la administración por que la capital no dispone de un escenario correcto para hacer conciertos, ahora Sammy sale a tranquilizar a todo el mundo diciendo que él autoriza los espectáculos musicales en el Estadio El Campín, bajo ciertas condiciones.

Haciendo a un lado los pros y los contras que tiene hacer conciertos en el estadio de fútbol de Bogotá. El único que tiene la ciudad. Hay que preguntarse por qué no miran un poquito más hacia el norte y analizan la posibilidad de utilizar esa estrucutura, construída en 1973, conocida como Coliseo Cubierto "El Campín".

Desde hace años ese espacio está en manos de la Misión Carismática Internacional que paga un arriendo simbólico a cambio de hacerle mejoras a dicha construcción. Sin embargo, sorprende que el Distrito, ante la situación, no analice modificar ese contrato y devolverle el brillo y la importancia a este escenario digno de recibir espectáculos de todo tipo.

---ACTUALIZACIÓN DEL 8.05.2008---

Varias voces se comunicaron vía e-mail y msn sobre la idea del Coliseo Cubierto e indicaron que por cuestiones acústicas este escenario no es el mejor. Así que retiro el interrogante y retomamos las palabras que Gnoma hizo llegar al COLOMBIASCOPIO señalando que si Sammy pudo pedir plata para un metro, porqué no lo hace también con plata para un escenario que tendría un costo muy por debajo.

Lo ideal sería adelantar la construcción de una especie de concha acústica, como una Media Torta, pero más grande... ¡Un GRAN BIZCOCHO!

mercredi 9 avril 2008

LA MALA COSTUMBRE DE SER COLOMBIANO

Estos últimos días, para variar, dejé de coger el metro de la ciudad donde vivo para movilizarme en bus. Así podría ver los paisajes, las casas, las flores que empiezan a dejarse ver en esta época primaveral, y cambiaría los grises y oscuros túneles subterráneos por la animosa vida de una ciudad europea que cambia los oscuros abrigos por ropas menos abrigadas y el cielo azul que anuncia la llegada de los calores del verano.

Aunque no era la primera vez que tomaba el bus por acá, el hacerlo con una frecuencia diaria, como lo estoy haciendo ahora, me he llevado a hacer una reflexión particular sobre el transporte público de Bogotá. Esta nada tiene que ver con su calidad, ni con su comodidad, ni con el respeto por los pasajeros, ni con la falta de pasaje único, ni con la música, ni con los paraderos. Es algo más endémico. Que hasta risa me provocó.

El bus que me sirve pasa por el paradero a las 8:35 o a las 8:47 (bueno, pasa muchas veces más, pero esas son las horas en que lo necesito). Al comienzo, sin problema esperaba su llegada, me subía, me sentaba y luego dejaba pasar el tiempo hasta la llegada a mi destino. Sin embargo, desde el lunes me entró un sentimiento 100% bogotano: el bus como que va muy lento. Fue así como desde el lunes me vi haciendo fuerza para que no parara en los paraderos, para que no subiera gente, para que anduviera más rápido. En fin, mi deseo era llegar más rápido a mi destino.

Torpeza mía. De la misma forma en que yo espero el bus de las 8:35 u 8:47 en mi paradero, ese bus tiene que pasar por el paradero en que me bajo a las 9:15 o 9:25. Los horarios no cambian, los buses no pueden ir más rápido. Ellos sí cumplen unas normas de respeto al usuario. Uno, con esa mala costumbre de ser colombiano, quiere llegar más rápido pasando por encima de los demás.

vendredi 25 janvier 2008

OTRA VEZ MEDELLÍN

Ahora que el presidente Uribe estuvo en Europa, habría sido interesante ver al Rey de España recibiendo a Uribe en Ibiza, dándole un tour por la isla y mostrándole las cosas bellas de ese paradisiaco lugar. O al presidente francés, Nicolás Sarkozy, recibiendo al mismo Uribe en Burdeos o Marsella, como por cambiar, como por hacer más turística la cosa.

Sin embargo, eso sí pasa en Colombia. Aqui los invitados internacionales no llegan a Bogotá, capital constitucional y centro de gobierno; sino que van a Medellín, capital de la paisanidad. ¿Por qué razón el gobierno no lleva a los invitados de los EEUU o de otros países a la capital? ¿Será algo contra el gobierno polista de Bogotá? ¿O será que le da pena la capital colombiana?

Además que, seamos francos, pero esta gente viene a hablar de negocios, de TLC, de temas de seguridad y en cambio lo que se ganan es un paseíto por Santo Domingo Savio con todo y Metrocable incluído. Ahora, si es por lo del telesférico, en Bogotá está el de Monserrate. Como se nota que nuestro presidente es paisa.